Paco Ayala

Lo que se ve y se hace durante el camino

Empresarios 2.0

Esta pasada  semana he asistí a lo que yo llamo “la primera promoción de emprendedores”. No es que sea la primera. Pero como son los que quedan de aquella primera reunión a la que asistí allá por el mes de Enero del 2012, yo los tengo bautizados en mi cabeza como la primera promoción.

Se trataba de un grupo de gente joven, todos emprendedores, unos por vocación, otros por necesidad. Pero todos compartiendo una misma ilusión: Poner su idea en el “Mercado 2.0“. Son los “Empresarios 2.0”

Yo participe en su primera jornada, en la que solo unos cuantos se conocían entre ellos. Y Empresarios 2.0.jpgcontrariamente a mi impresión inicial, propia de una visión derrotista, ese “grupo de amigos” no solo no ha disminuido. Ha crecido de forma importante.

Y ahora hablan sin tapujos de estar en el “Comercio 2.0″

Quizás no sean exactamente los mismos. Muchos se han ido descolgando. Porque esto de emprender es muy duro. Pero también hay muchos nuevos.

Los más antiguos han ido consolidando sus ideas y más o menos, contra viento y marea, siguen navegando, ahora ya con la etiqueta “Empresarios 2.0”

A algunos de estos se les nota ya que esta es su última reunión. Ya han crecido lo suficiente como para no compartir las inquietudes mayoritarias del grupo. Ya no se sienten “Emprendedores”

La reunión tenía formato de brunch, sin sillas con algunos taburetes y mesas altas. Nada de sentarse y compartir toda la comida con los que te tocan, quisieras o no.

Todo el rato podías estar deambulando de círculo en círculo, de grupito en grupito. Y entre ellos ya buscan la colaboración para mercadear con cualquiera de los instrumentos que se ofrecen.

Ya sean herramientas digitales o analógicas, hay que estar en el mercado. Se impone la idea del “Comercio 2.o” por encima de cualquier otra consideración.

Esto último ha resultado de lo más enriquecedor. Gracias a esto, he conocido de primera mano lo extremadamente complicado que les resulta iniciar un proyecto empresarial, sea de la clase que sea, al menos, aquí.

Ahora a estas reuniones se han incorporado dos perfiles distintos que hace unos cinco años no estaban: por una parte, aquellos que tras una carrera empresarial antes de la crisis, se han visto en la necesidad de reconvertirse.Empresarios 2.0(1).jpg

Y por otra, gente que han desarrollado ideas en otros países y tras cumplir sus objetivos, han ampliado horizontes y se han convertido en nómadas digitales.

Un dato: el informe “Doing Business” del Banco mundial, del 2010, colocaba a nuestro país en el puesto 44 en facilidades para hacer negocio, y el 136 (de 185 países considerados) en la creación de empresas. Hoy, en el 2017, la cosa no parece haber cambiado mucho.

Distintas pinceladas que avalan lo que dice ese informe:

Hace unos seis años una pareja residentes en Burgos, que se encontraban pasado sus vacaciones aquí, en Málaga, en una comida playera con la familia, descubren que en Málaga capital solo hay un desguace de motos. Uno y solo uno.

Tras darle unas cuantas vueltas, deciden cambiarse de residencia, se vienen a Málaga montar un desguace de motos.

Hoy, seis años después, pese a haber hecho todos los deberes y cumplir con todas las exigencias, no cuentan con la autorización de la Junta de Andalucía para abrir el negocio.

El tiempo se ha llevado por delante los ahorros, la casa de Burgos  y un par de vehículos.

Ahora viven con la madre de ella. Pero están decididos a conseguir echar a andar su negocio, les cueste los que les cueste, que ya va siendo mucho.

Otro, inmune al desaliento: éste, después de pasearse de banco en banco, aportar facturas proforma de todos los colEmpresarios 2.0(3).jpgores y de incluso juntar 20.000 euros y depositarlos para demostrar alguna solvencia, a los muchos meses lo llaman. Pero no para darle el dinero. Le piden nuevas facturas proforma. Las que entregó al principio son ya muy antiguas.

Otro: después de toda una clase de requisitos, más o menos razonables, cumplidos por el interesado frente a la entidad financiera, incluidos avales de familiares, ésta se descuelga pidiéndole dos años de antigüedad en la actividad.

Concepto curioso para una campaña enmarcada por esa entidad financiera bajo el lema “apoyamos a los emprendedores”.

Otro caso, éste de eficacia de administración pública: una licencia de apertura, tramitada por duplicado por error de algún funcionario, tuvo como resultado una licencia varios meses después pero con dos expedientes y una diligencia de embargo por falta de pago de uno de ellos. Se lo están solucionando.

Pero de momento el embargo sigue ahí.

Caso especialmente curioso es el de tres socias que consiguieron una subvención para su proyecto. Cumplían todos los requisitos: tres mujeres, menores de 30 años, con un proyecto dentro de los denominados “innovación social” y con más condiciones “favorables personales” que no detallaron.

Pero la cuestión es que pese a estar todo tutelado por la Junta de Andalucía, el proyecto esta parado por cuestiones medioambientales.Empresarios 2.0(2).jpg

La propia Junta paraliza el proyecto después de soltar la subvención. Yo creo que esto es una claro indicio de autodesconfianza: alguien lo aprueba, se levanta de su mesa, va al servicio, se lava las manos, se mira al espejo y musita “no me fío de ti”.

Vuelve a su mesa y paraliza el proyecto. Si esto lo hiciera  una persona física, estaría loca. Pero cono es la Junta………..

Pese a todos estos casos, y algunos más que comentaban entre ellos, lejos de amilanarse, se daban ideas de como solventar algunos de estos problemas.

Un rato muy agradable pese a las manifiestas dificultades con las que se encuentran y que, en otras épocas, habrían hecho desistir a muchos figuras.

 

 

Negocio Inmobiliario 2.0

Un magnífico paseo marítimo, lleno de palmeras y toda clase de plantas de esas que resisten la cercanía de las olas y que antes no estaban.

Playa de la Misericordia

Chimenea Paseo Marítimo Málaga

Unas inmensas chimeneas que chivatean la existencia de una industria, hoy ya inexistente, compiten en altura con los edificios que están sobre lo que fue una industria metalúrgica. En concreto, la que se llamaba “fábrica del plomo”.

Los lugareños acortaban y simplemente iban al “plomo” o trabajaban en el “plomo”.

Carril de bicicletas, que en cualquier ciudad moderna no puede faltar.  Y al fondo, pero muy al fondo, ya en el puerto, una pila de contenedores.

Ayer, o hace más o menos 50 años, el mismo lugar, sin paseo marítimo. Chabolas, gitanos, poste de luz con múltiples cables que enganchan desde las chabolas; charcos de esos de los que no pisarías por precaución, aunque llevaras botas por encima de la rodilla.

Donde no hay charcos, arena, polvo y sequedad en la boca. Un sitio de esos de los de no ir ni a dar un recado.

Poblado

Chabolas del sur

Grupitos de gitanillos con esa mirada inteligente, llena de desdén pero impropia de la edad, pero necesaria para subsistir en ese entorno tan hostil para los ojos de un visitante esporádico, pero hábitat natural para ellos.

Antes de ayer, o hace más o menos 100 años, mismo lugar. Naves y naves de  fundiciones y herrerías. Sí te retiras un poco, ves bastantes chimeneas.

Sí te acercas, un bullicio permanente con múltiples golpes sincopados producidos por martillos sobre  yunques. Y gente cantando a este ritmo. Cuando vinieron estas gentes de Jerez a trabajar, cantaban tonás. Ahora ya no es el mismo palo flamenco.

En la fundición de El Martillo se canta ya de otra manera. Ahora lo llaman martinete.

Y muy cerca de allí en dirección al centro, “El Mercado de Huelin“. Aunque entonces, era más bien un solar. No como el “Mercado de Atarazanas” o el “Mercado de Salamanca”, que si ersn ya edificios emblemáticos. Entonces, en el “Mercado de Huelin” había pocas mesas y mucho toldo en el suelo. Pero estaba junto al “plomo” y al “martillo”.  Entonces Málaga era la segunda ciudad industrial de España, solo por detrás de Barcelona.

Mercados Municipales, Málaga

Mercado de Salamanca, Málaga

Las fundiciones llevaban aparejado el trasporte. Y esto propicio que florecieran importantes firmas de transporte marítimo.

Gracias a estas fortunas generadas por la industria y el transporte, se acometieron obras: primero fueron las restauraciones de patrimonio, como la enésima reanudación de las obras de la “Catedral de Málaga” y la restauración de la Alcazaba”. La primera es una obra empezada en el siglo XVI aun hoy continua inacabada.

Al hilo de esto de las restauraciones, se inicia una expansión de edificaciones de viviendas generada al principio por la demanda que nuevos residentes generada tanto por  la necesidad de  mano de obra de las fundiciones como de los muchos barcos que entraban por el puerto

Y esto de la construcción termina siendo la actividad troncal de la economía malagueña. Pero esto pasó en aquella época, pongamos principios del siglo XIX.

Pasaron años complicados, De reyes a presidentes. De monarquía a república y de republica a dictadura y otra vez a república y otra vez a dictadura.

Y el resultado de esos años fue la desaparición de la industria en “Málaga”. Y el puerto se quedó. Porque eso de quitar un puerto de un sitio parece un empresa dificilísima.

Y donde antes había fundiciones, solo quedo una zona marginal. Se malvivía en chabolas y se tiraba un cable al poste de luz más cercano. Alguna que otra vez algún operario iba con el encargo de realizar los cortes de cables a estos postes. Lo dejaban subir. Pero bajar del poste era otra cosa.

Si el operario era nuevo, subía, cortaba, oía lo que le decían desde abajo, empalmaba, se bajaba y se iba entre aplausos. Si el operario era “perro viejo” no llegaba a subir. Saludaba a los que él suponía el presidente de la comunidad de vecinos (aunque entre ellos, era “el  pápa” la máma” o cualquier otra forma de dirigirse con respeto a a los que mandaban en el barrio)

Estos terminaron pagando esa desaparición de la construcción como eje económico de la ciudad. Ubicados justo en las ya desaparecidas “playas del perro” o en otros asentamientos similares, sufrieron la primera crisis del sector inmobiliario sin saberlo.

Pero como eso de tropezar en la misma piedra se nos da muy bien, aprovechamos el nacimiento y desarrollo del incipiente sector del turismo para volver a meternos de lleno otra vez en eso de los ladrillos.

Y coexistieron los asentamientos marginales con la construcción de grandes superficies comerciales, hoteles a punta pala y residencias de lujo en una línea costera de 100 Km.

Todo iba tan bien que hasta se empezaron a construir barrios periféricos para aquellos desheredados de los barrios marginales.

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Barriada Palma Palmilla En Málaga

Eso sí: primero barracones de metal y luego viviendas de entre 45 a 60 metros cuadrados, que una cosa es que la gente viva bajo techo y otra muy distinta que vivan con lujo.

Pero el sistema se constipo. Se constipó porque dejó de ser importante la industria del turismo y volvió a ser la construcción el eje troncal de la economía. Se dejó de cuidar y mimar lo que importaba, el turismo,  buscando la inmediatez del beneficio, el ladrillo.

Y vuelta a empezar: de dictadura a monarquía constitucional y a vender todo lo que se pueda para para apalancar todo lo posible.

Y en Málaga, los mercados municipales, como el “Mercado de Huelin” o el “Mercado de Salamanca”  comienzan su declive.

Y tras unos años de cierta normalidad de vivir siendo pobres, nos dicen que vamos a ser europeos.

Y en ese trasiego volvemos a encaminar nuestros pasos hacia nuestra piedra. Esta vez sin pasar por ningún sector económico previo, nos vamos al ladrillo.

Aparecen los comercios chinos. Mas presión para todos los comercios minoristas. Pero no importa. Nos estamos haciendo ricos gracias a los ladrillos.

Y durante unos cuantos años poner un ladrillo encima de otro era doblar el precio del primer ladrillo.

Mientras tanto, los mercados municipales alojan ya solo a unos pocos comerciantes que a base de madrugones y apreturas subsisten compitiendo con grandes superficies, comercios de chinos, cadenas más o menos atractivas de franquicias y tenderetes de mercadillos.

Para bien o para mal, las cosas que van pasando son responsabilidad de los actores de cada momento. Y si los actores tienen mucho empuje pero carecen de las capacidades adecuadas, los resultados son los que son.

En aquella zona donde en otro tiempo estuvieron asentadas las fábricas metalúrgicas, y posteriormente unos chabolistas, ahora se elevan unos cuantos edificios, en primera línea de playa, con características de viviendas de lujo. Solo permanecen las chimeneas como recuerdo de otra época.

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Playa de la Misericordia en Málaga

Nadie se acuerda de que eso era una zona industrial. Menos aun de que eran fundiciones. Y todavía menos de que se fundiera plomo.

Ya deberíamos incorporar al conocimiento compartido esta sabiduría. La construcción debe tener un peso en nuestra actividad económica. Pero deberíamos saber ya que no podemos anclarnos a esta actividad como motor económico. En algún momento aparecerán gestores que validen el ladrillo como modelo de negocio. Hay casos de éxito. Pero es un sector que cuando entra en crisis hace que las consecuencias las paguemos todos, los causantes como los no causantes.

Ahora aparecen las “proptech”. A ver que tal va esta vuelta de tuerca.

Mercados Municipales 2.0

Empacho de imágenes que parecen sacadas de alguna película de esas de relleno que alguna que otra vez acompañan una de esas tardes de domingo aburridas.

De esas en las que ese misterioso pueblo que habita gran parte de Norte América, y que se pusieron de acuerdo bajo una bandera una cantidad increíble de creencias, culturas y anhelos.

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Que lo mismo ajustician a un culpable en una esquina, que en la otra convierten legal el consumo de mariguana.

De esas en las que en un escenario hay un montón de gente felicitándose por algo ante muchísima más gente que aplaude y grita enfervorizada.

Y eso que los del escenario parece que son familia y que se van a ver dentro de un rato lavándose los dientes para irse juntos a la cama (creo que de dos en dos, aunque vete tu a saber).

Empacho de imágenes que no son de una película. Son noticias. Y por el tratamiento, parece que aunque no vivamos en ese lugar, nos va algo en lo que ocurre allí.

Pero por más vueltas que le doy, no descubro que eso tan importante que hace que sea importante aquí.

Para hacerme a la idea, como tenía que hacer una visita de presentación comercial, he empezado por mentalmente cambiar el nombre de la zona a la que iba: “Uelintaun“.

Realmente es “la barriada de Huelin”, que es lo que es en Málaga: una barriada.

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Málaga este

Pero yo estaba por la labor de meterme en mi papel de afectado de alguna manera por lo acontecido allende los mares.

A los diez minutos, una vez localizada la dirección de mi entrevista, la supuesta magia que debía de haberme trasmitido un hecho tan noticiable como el que un negro pijo ya no sea el líder del mundo libre otros cuatro años más, había desaparecido.

Dicho esto con mi evidente falta de respeto tanto por el tema racial, como por el cultural y, a lo mejor, por las relaciones internacionales en las que yo nunca me he visto inmerso.

Falta de respeto a causa de mis inexistentes prejuicios ante las llamadas identidades raciales, culturales y geográficas.

Falta de respeto porque ese líder saliente, con poca luz, es más blanco que algunos payos que yo conozco.

Y por supuesto, falta de respeto porque el nuevo líder del mundo libre parece más un personaje de esos que salen en las películas ambientadas en Las Vegas que un defensor de las libertades.

El Mercado Municipal de Huelin, que es uno de los Mercados Municipales de Málaga, sigue tan de capa caída como hace una semana.

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Mercado de Salamanca, en Málaga.

Los supermercados de la zona, que creo que no falta ninguno, están todos los que existen y además, concentrados en poco más de dos manzanas, lo han ido fagocitando hasta dejarlo valido solo para fotografiar el recuerdo de lo que fue.

La ruta elegida me aconseja pasar por los negocios de mis nuevos conocidos/clientes chinos.

Uno se afana en poner café y mollete con aceite o pitufo con mantequilla, detrás de la barra.

Dos puertas adelante otro te saluda desde dentro de su peluquería unisex y te recuerda que te toca un repaso la semana que viene.

Cruzo la calle y el de la zapatería, ejemplo de chino especializado, apila cajas de zapatos para configurar un expositor en el escaparate más que decente. Si no lo ves a él, no crees que es un negocio de un chino.

Antes de entrar en el almacén de congelados en el que tengo la visita, intento recuperar ese espíritu de “Uelintaun” yankie. Pero se vuelve a disipar en el acto cuando penetro en el establecimiento.

El dueño, otro chino, me mira, sonríe (o a mí me lo parece) y me dice:

“Hola. Tu de la asesoría, no? Tenemos veinte minutos. Yo quiere vender más. Tu decir como. Tu pregunta”.

Ya me he acostumbrado a lo económicos que son para todo. Y más para eso de la comunicación verbal.

Y mientras tanto, ese señor rubio con pinta de juerguista de las vegas va a ser el líder de mundo libre durante un tiempo.

Seguro que nos afectará.

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Trasera del Mercado de Atarazanas en Málaga

Pero después de lo que ha llovido, después de los estallidos de las  burbujas, crisis financiera, crisis inmobiliaria, cambios reguladores del mercado laboral, ajustes/ recortes en todo tipo de servicios públicos, conocimiento de un familiar nuevo y chungo (la prima riesgo).

Después de la importación masiva de productos chinos comercios chinos y chinos, con el consiguiente deterioro de nuestro mercado al detalle autóctono.

Ahora nos deberían parecer problemas menores que una fábrica instalada en un país, se cambie de localización y se valla a otro país.

Al fin y al cabo, no estaba aquí y parece que no se viene aquí.

Y de momento, parece que lo que hay aquí no se va a ir a otro sitio.

Tampoco deberíamos preocuparnos por temas fronterizos a un montón de kilómetros de aquí.

Nosotros ya tenemos nuestros propios problemas fronterizos muy cerquita. Y de momento parece que no sabemos como arreglarlo. Y eso que no nos hace falta construir un muro. Ya tenemos una frontera natural: el mar.

Yo, mientras tanto, con mi nuevo cliente, en 20 minutos, a convencerle de que puedo conseguir que venda más congelados en el barrio. En “Uelintaun”  en el barrio de Huelin, en Málaga.

Los analfabetos 2.0

En esta era de marcado acento tecnológico, en la que cualquiera toma fotos desde su móbil, las sube de forma instantánea y las comparte con su red de “amigos”, ha aparecido una figura que a mi me parece,  cuanto menos, curiosa  : el analfabeto 2.0.

He sido consciente de este hace pocos días, en uno de estos seminarios de startup, en los que compartes ideas, proyectos, inquietudes
y experiencias. En este caso, uno de los asistentes me contaba lo preocupado que estaba con  uno de sus descendientes, perteneciente a esa generación machacada por la idea fundamental de los derechos que se tienen y la ausencia total de esfuerzo u obligaciones. Osea, lo que antes llamábamos vagos, y que ahora se llaman jóvenes con alto riesgo de exclusión social.

Me contaba que estaba permanentemente con el smartphone en la mano, pendiente de sabe dios que cantidad de cosas. Pero a la vez, sin acercarse a ningún tipo de maquina de las que tienen un teclado de tamaño más o menos decente. Bueno, si. Cuando se acerca es para descargar las fotos que se acumula en el teléfono y que una vez “ahí dentro”, pasan a la estantería del olvido. O para conseguir algún tipo de pseudo  música que poder pasar al teléfono.

Mientras  los mensajes por “whatsaap”, o los “me gusta” son devorados a una velocidad pasmosa, los correos electrónicos se acumulan por cientos y cientos en la bandeja de entrada. Y es que no pulsó el “recuérdame” cuando abrió el correo la primera vez y puso una contraseña. Cualquiera se acuerda de cual era. Pero “facebook” funciona, por lo que eso del correo no debe ser importante. Total. Son correos publicitarios que nadie sabe porque llegan.

Y sin embargo, son jóvenes “tecnológicos”.

Pero con esta reflexión, vista como suele ser normal, desde ese plano superior en el que todos nos colocamos para realizar algún tipo de análisis, he caído en la cuenta de que mi analfabetismo es similar al de estos jóvenes.

Cuando busco algo en la red, utilizo Google. Y lo utilizo pese a creer que es un buscador muy intrusivo. Me va a realizar la búsqueda de acuerdo con dos principios: por una parte, los propios intereses que esa empresa tiene y que te lo justifican a través de toda una tecnología misteriosa y secreta (addwords, seo, etc..); por otra la información que de una u otra manera esta gente tiene de mi. Por curiosidad, solo hay que realizar la misma búsqueda con otros motores (Yahho, Bing, Duckduckgo) para ver que solo coinciden en una o dos referencias. Y desde mi espíritu ácrata, esto me fastidia.

Otro ejemplo lo he visto con los blogs. Si un blog de cualquier marca obtiene 4 visitas en una semana, el mismo, pero de marca Google obtiene el triple de visitas realizando el mismo esfuerzo.

Y aunque me fastidia reconocerlo, Google me da lo que quiero. Me facilita las búsquedas según mis gustos e intereses, me hace creer que soy un escritor de éxito en  su Blogger; soy muy buen fotógrafo; tengo cientos de amigos, muchos de los cuales son personas de reconocido prestigio mundial; conozco casi todo el globo terráqueo; se idiomas y un montón de cosas más.

La caída de tan alto va a ser muy dolorosa. Soy otro analfabeto 2.0

Los Artesanos

Hasta hace poco, editar un disco era tener andado gran parte del camino para vivir de la música.

Hoy viene a ser como editar un folleto publicitario. Cuando llegas a tener una maqueta, toca seguir promocionando. Y promocionas a base de conciertos. Y haces conciertos enseñando tu maqueta. Y te gravas un video en youtube. Y en tus conciertos, intentas vender algunos cds casi a coste, para seguir promocionando. Esto, para enseñar tu trabajo para seguir teniendo conciertos.

Y editas en alguna discográfica alternativa para poder estar en Itunes, Spoty o LastFm. Y por supuesto empeñas horas en redes sociales, a poder ser, todas. Porque tienes que promocionarte para hacer conciertos y que la gente vaya a verte y a escucharte.

Y montas una “porra” con tu gente para obtener esa maqueta que, a veces, lleva incorporado la edición de un número limitado de cds.  Y consigues que la familia, los amigos y algunos conocidos, de esos saben de ti por tus primeros conciertos y que llevas a los ensayos como invitados, porque son  tus primeros fanes son los que te ponen el dinero para esa primera maqueta.

Y como sigues con tu pasión intentas una segunda porra, aunque ahora, esa segunda porra se llama crowdfunding.

Y le echas horas y horas a perfeccionar tu trabajo.

Y si tienes suerte de vivir en una ciudad mediana o grande, haces conciertos. Unos cuantos.

Y como lkmantienes inquietudes, buscas crear con otros distintos nuevas canciones, nuevos temas.

Y vuelta a empezar.

Más o menos como para cualquier actividad artesana. Más o menos como cualquier actividad emprendedora. Más o menos, como cualquier actividad empresarial al principio.

Y todo esto, intentando mantener tu técnica y tu inspiración. Procurando que lo que quieres transmitir siga sonando propio y fresco, para poder seguir transmitiendo pasión.

Y como en casi toda actividad emprendedora, tienes que focalizar. Sopesas lo haces y desestimas cosas para no dispersarte. O te dispersas, y multiplicas el número de tareas que tienes que hacer.

Y sin embargo, eso de la música sigue teniendo ese tufillo pasota, bohemio,  hippie. Gentes de mal vivir, que diría mi abuelo.

Es que a eso de la música solo se dedican los vagos.

Ahora, cuando vas a una reunión de emprendedores, descubres que solo han cambiado las palabras. Ahora a los artesanos seles llama emprendedores. Ni vagos, ni pasotas, ni hipies, ni buscavidas, ni parados, ni desempleados, ni nuevos empresarios ni ninguna de las palabras que en otros tiempos todo el mundo entendía y cada uno aceptaba según su sesera.

Ahora todos son emprendedores.

 

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