Paco Ayala

Lo que se ve y se hace durante el camino

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Las fronteras 2.o

Estaba convencido que la globalización traería la desaparición de las fronteras. Todos los indicios durante estas últimas décadas apuntaban a ese hecho.

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Frontera con Gibraltar

Los analistas de finales del siglo XX auguraban un mundo de libre tránsito de personas, capitales y cosas. Y todo lo que ha ido pasando les ha quitado la razón.

Cada vez los muros son más altos. Eso sí, ahora son muros virtuales y culturales. Puedes irte a algún país más o menos cercano o lejano a trabajar. El idioma no es una frontera infranqueable.

Pero para notar las fronteras no tienes que moverte de tu lugar de residencia. Basta con que a los medios de comunicación tradicionales, adaptados o no al siglo XXI le den por un tema y zas, notas donde están estas nuevas fronteras.

Ayer, más o menos noviembre de 2012, un

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Alambradas en uso hoy día

montón de gente quería manifestar su rechazo a todo lo que estaba pasando. La cosa es como sigue: yo me mosqueo porque me quitan una forma de vida más o menos estable sin que haya hecho nada. Me dicen que tengo que agradecer que puede pagar lo que debo.

 

Tengo  menos para gastar y mucho menos para ahorrar. Y como consecuencia, otros me dicen que un día no trabaje como forma de protesta a todo esto. Pero que ese día que yo no trabajo, me lo costeo yo. Esto fue así. En este “ayer”, la cosa estaba en el recorte de lo que se llamaba “estado del bienestar”.

Bueno. Cada uno es libre de pagarse sus caprichos o necesidades. Pero la cosa es que más o menos ayer, esto es, hace más o menos cinco años, en un barrio popular en el que vivo, próximo a un gran centro hospitalario, los comercios estaban todos abiertos.

El centro hospitalario tenía menos usuarios. Pero estaba lleno de gente con batas blancas y verdes. Creo que faltaron pocos. Y los autobuses urbanos pasaban con más o menos la misma regularidad habitual. Esto es, tarde.

Sin embargo, si había comercios cerrados. Todos los comercios del barrio tanto chinos como maroquíes estaban cerrados.

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Manifestación o acto festivo?

Los primeros no se veían por ningún sitio. Los segundos sí. Estos estaban en las proximidades de sus negocios con cara de perplejidad.

Las fronteras son ahora peores. No sabes que están hasta que no ocurre algo que hace que las veas con toda su realidad.

Hoy, esto es, marzo del 2017, los comercios siguen siendo más o menos de los mismos marroquíes y chinos. Ahora también hay rusos y turcos, aunque de estos últimos hay menos. De lo que va quedando menos es de comercios de nacionales.

Los autobuses siguen más o menos con su regularidad acostumbrada, llegando tarde. Y para algunas zonas existe el metro, lo cual es sorprendente. Funciona y no llega tarde.

Cada vez se nota más esa barrera fronteriza que se encuentra en el ADN de cada cultura.

Los marroquíes siguen a lo suyo, esto es, a comerciar que es lo que llevan haciendo siglos. Y rezan y todo eso, pero comercian y quieren seguir comerciando.

 

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Comercio chino

Y si hay protesta social, se quitan de en medio porque en la protesta no se comercia.

Los chinos también siguen a lo suyo. No aparecen órdenes escritas pero llevan en guerra siglos y siglos. Ahora es la guerra comercial. Hoy es la guerra económica.

El comercio del menudeo 24 horas al día 7 días a la semana es de ellos. A dios OPENCOR.

Y ya están en la economía de proximidad. Bares de tapas, zapaterías, tiendas de ropa ya tienen a chinos como propietarios.

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Comercio marroquí

 

Los rusos y turcos están ahora buscando su nicho de negocios. Gastro bares (al parecer, antes en los bares no se comía bien y ahora, con el nombre de gastro bar, sí) cervecerías (pero sin marisquería, que esto de la cervecería marisquería ya no se lleva) y kebabs configuran los frentes de batalla más visibles de estos. Y algunos inventos tipo fusión pizzería comida asiática es también aportación de rusos y turcos.

Cuando salgo de casa por las mañanas, cruzo unos cuatro pasos de cebra, Cada cruce es una frontera.

Después del primer paso de cebra, olores a los que ya estoy acostumbrado, pero que no son de aquí, me indican que estoy en un entorno marroquí. Y no me sorprende ver algún que otro BURCA andando por esa acera.

Pero sigo en mi barrio. Mi barrio que está lleno de fronteras 2.0

 

Empresarios 2.0

Esta pasada  semana he asistí a lo que yo llamo “la primera promoción de emprendedores”. No es que sea la primera. Pero como son los que quedan de aquella primera reunión a la que asistí allá por el mes de Enero del 2012, yo los tengo bautizados en mi cabeza como la primera promoción.

Se trataba de un grupo de gente joven, todos emprendedores, unos por vocación, otros por necesidad. Pero todos compartiendo una misma ilusión: Poner su idea en el “Mercado 2.0“. Son los “Empresarios 2.0”

Yo participe en su primera jornada, en la que solo unos cuantos se conocían entre ellos. Y Empresarios 2.0.jpgcontrariamente a mi impresión inicial, propia de una visión derrotista, ese “grupo de amigos” no solo no ha disminuido. Ha crecido de forma importante.

Y ahora hablan sin tapujos de estar en el “Comercio 2.0″

Quizás no sean exactamente los mismos. Muchos se han ido descolgando. Porque esto de emprender es muy duro. Pero también hay muchos nuevos.

Los más antiguos han ido consolidando sus ideas y más o menos, contra viento y marea, siguen navegando, ahora ya con la etiqueta “Empresarios 2.0”

A algunos de estos se les nota ya que esta es su última reunión. Ya han crecido lo suficiente como para no compartir las inquietudes mayoritarias del grupo. Ya no se sienten “Emprendedores”

La reunión tenía formato de brunch, sin sillas con algunos taburetes y mesas altas. Nada de sentarse y compartir toda la comida con los que te tocan, quisieras o no.

Todo el rato podías estar deambulando de círculo en círculo, de grupito en grupito. Y entre ellos ya buscan la colaboración para mercadear con cualquiera de los instrumentos que se ofrecen.

Ya sean herramientas digitales o analógicas, hay que estar en el mercado. Se impone la idea del “Comercio 2.o” por encima de cualquier otra consideración.

Esto último ha resultado de lo más enriquecedor. Gracias a esto, he conocido de primera mano lo extremadamente complicado que les resulta iniciar un proyecto empresarial, sea de la clase que sea, al menos, aquí.

Ahora a estas reuniones se han incorporado dos perfiles distintos que hace unos cinco años no estaban: por una parte, aquellos que tras una carrera empresarial antes de la crisis, se han visto en la necesidad de reconvertirse.Empresarios 2.0(1).jpg

Y por otra, gente que han desarrollado ideas en otros países y tras cumplir sus objetivos, han ampliado horizontes y se han convertido en nómadas digitales.

Un dato: el informe “Doing Business” del Banco mundial, del 2010, colocaba a nuestro país en el puesto 44 en facilidades para hacer negocio, y el 136 (de 185 países considerados) en la creación de empresas. Hoy, en el 2017, la cosa no parece haber cambiado mucho.

Distintas pinceladas que avalan lo que dice ese informe:

Hace unos seis años una pareja residentes en Burgos, que se encontraban pasado sus vacaciones aquí, en Málaga, en una comida playera con la familia, descubren que en Málaga capital solo hay un desguace de motos. Uno y solo uno.

Tras darle unas cuantas vueltas, deciden cambiarse de residencia, se vienen a Málaga montar un desguace de motos.

Hoy, seis años después, pese a haber hecho todos los deberes y cumplir con todas las exigencias, no cuentan con la autorización de la Junta de Andalucía para abrir el negocio.

El tiempo se ha llevado por delante los ahorros, la casa de Burgos  y un par de vehículos.

Ahora viven con la madre de ella. Pero están decididos a conseguir echar a andar su negocio, les cueste los que les cueste, que ya va siendo mucho.

Otro, inmune al desaliento: éste, después de pasearse de banco en banco, aportar facturas proforma de todos los colEmpresarios 2.0(3).jpgores y de incluso juntar 20.000 euros y depositarlos para demostrar alguna solvencia, a los muchos meses lo llaman. Pero no para darle el dinero. Le piden nuevas facturas proforma. Las que entregó al principio son ya muy antiguas.

Otro: después de toda una clase de requisitos, más o menos razonables, cumplidos por el interesado frente a la entidad financiera, incluidos avales de familiares, ésta se descuelga pidiéndole dos años de antigüedad en la actividad.

Concepto curioso para una campaña enmarcada por esa entidad financiera bajo el lema “apoyamos a los emprendedores”.

Otro caso, éste de eficacia de administración pública: una licencia de apertura, tramitada por duplicado por error de algún funcionario, tuvo como resultado una licencia varios meses después pero con dos expedientes y una diligencia de embargo por falta de pago de uno de ellos. Se lo están solucionando.

Pero de momento el embargo sigue ahí.

Caso especialmente curioso es el de tres socias que consiguieron una subvención para su proyecto. Cumplían todos los requisitos: tres mujeres, menores de 30 años, con un proyecto dentro de los denominados “innovación social” y con más condiciones “favorables personales” que no detallaron.

Pero la cuestión es que pese a estar todo tutelado por la Junta de Andalucía, el proyecto esta parado por cuestiones medioambientales.Empresarios 2.0(2).jpg

La propia Junta paraliza el proyecto después de soltar la subvención. Yo creo que esto es una claro indicio de autodesconfianza: alguien lo aprueba, se levanta de su mesa, va al servicio, se lava las manos, se mira al espejo y musita “no me fío de ti”.

Vuelve a su mesa y paraliza el proyecto. Si esto lo hiciera  una persona física, estaría loca. Pero cono es la Junta………..

Pese a todos estos casos, y algunos más que comentaban entre ellos, lejos de amilanarse, se daban ideas de como solventar algunos de estos problemas.

Un rato muy agradable pese a las manifiestas dificultades con las que se encuentran y que, en otras épocas, habrían hecho desistir a muchos figuras.

 

 

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