Paco Ayala

Impresiones sobre informacion recibida, verdadera o falsa

Big Data y Smart City.

En este post se toman datos del  monográfico sobre tendencias perteneciente al proyecto del informe “La Sociedad de la Información en España” elaborado por Fundación Telefónica.

Este informe se publicó en el 2012.  Y fue una buena reflexión sobre SMART CITY.

Ciudad del futuro

Smart City del futuro

Pero salvo algunos pocos visionarios, esto del BIG DATA parecí más guión de una película que algo real

Hoy en 2017, en la primera capa de  acceso a la información las cosas están más o menos igual.  Aunque ya están más definidas las cuatro patas que configuran el concepto BIG DATA: volumen, velocidad variedad y veracidad.

También están definidas cuales son las  tres fuentes de información: datos propios, datos externos o ajenos y datos proporcionados por sensores a tiempo real.

Y a partir de aquí, todo va ya a gusto del consumidor y a los caprichos del legislador de turno.

Por una parte, ademas de todos los datos secuenciales o no de los que se pueden disponer como propios, esta lo que conocemos como OPEN DATA, que son datos que están a disposición de cualquiera que quiera consultarlos.

Las redes sociales han incrementado de manera notable el volumen de OPEN DATA del que se dispone. Aunque no son las únicas fuentes.

Pero lo mas impactante son los datos a tiempo real.  Y esta generación de datos se producen por lo que a grandes rasgos conocemos como SMART CITY,  y usamos cotidianamente como INTERNET DE LAS COSAS.

Smart City

Coger el metro o el autobús, usar un parking, ir al médico, comprar con tarjeta, saltarse un semáforo son actos que producen información a tiempo real. Y todo esto es lo que acuña eso de la SMART CITY

El siglo XXI está llamado a ser el siglo de las ciudades. Según Naciones Unidas ya en julio de 2007 la población urbana sobrepasó a la población rural en el mundo.

Además, se prevé que esta proporción se incremente notablemente en los próximos años, hasta el punto que en el año 2050 prácticamente el 70% de la población mundial se haga urbana y muchas de las ciudades cuenten con más de 10 millones de habitantes.

Se estima que en 2025, sólo en China, habrá 221 ciudades que superen el millón de personas, Europa tiene en la actualidad 35.

Las ciudades tienen un gran impacto en el desarrollo económico y social de las naciones. Son verdaderas plataformas donde las personas viven y trabajan, donde las empresas desarrollan su actividad y en el marco de las cuales se prestan numerosos servicios.

Son, además, grandes centros de consumo de recursos. En la actualidad, las ciudades consumen el 75% de los recursos y de la energía mundial y generan el 80% de los gases responsables del efecto invernadero, ocupando tan sólo el 2% del territorio mundial.

Sin duda, toda esta evolución plantea un cambio muy importante en lo que se refiere al despliegue y a la gestión de las infraestructuras de todo tipo en el ámbito de las ciudades y por lo tanto este hecho habrá de ser tenido muy en cuenta por las políticas públicas que se desarrollen en el ámbito local en los próximos años.

Ante un escenario que muestra un entorno urbano con una demanda creciente de eficiencia y recursos las administraciones públicas han de plantearse una evolución en los modelos de gestión de las ciudades.

Para ello, la aplicación de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) se hace imprescindible y se traduce en el concepto SMART CITY que adelanta, con sus servicios, la que ha dado en denominarse Internet de las Cosas.

SMART CITY

Definimos así SMART CITY (en castellano Ciudad Inteligente) como aquella ciudad que usa las tecnologías de la información y las comunicaciones para hacer que tanto su infraestructura crítica, como sus componentes y servicios públicos ofrecidos sean más interactivos, eficientes y los ciudadanos puedan ser más conscientes de ellos.

Ahorros en la provisión de servicios en el marco de una SMART CITY: La SMART CITY se convierte en sí en una verdadera plataforma digital que permite maximizar la economía, la sociedad, el entorno y el bienestar de las ciudades y facilita el cambio hacia un comportamiento más sostenible entre todos los agentes: usuarios, empresas y Administración.

Busca además aprovechar al máximo los presupuestos públicos precisamente gracias a la mejora de los procesos propios de la ciudad y sus habitantes. Por otro lado, permite habilitar nuevos modelos de negocio, constituyendo una excelente plataforma para la innovación en su entorno.

En una definición más amplia una ciudad se puede considerar como “inteligente”, cuando las inversiones en capital humano y social, y en infraestructura de comunicación, fomentan precisamente un desarrollo económico sostenible y una elevada calidad de vida, con una sabia gestión de los recursos naturales a través de un gobierno participativo.

El mundo del futuro

Como debería ser una Smart City

Fuentes de Valor de una SMART CITY:

  • Reducción del gasto público: se reduce el gasto público dedicado a la provisión y gestión de los servicios públicos
  • Incremento de la eficiencia y la calidad de los servicios: es posible realizar una gestión más eficiente de los recursos y mejorar la calidad de los servicios prestados
  • Ofrece soporte a la toma de decisiones: facilita la identificación de las necesidades de la ciudad y el planteamiento de nuevos servicios para ofrecerles soporte
  • Favorece la innovación: ofrece una plataforma ideal para innovar, incubar nuevos negocios e ideas y en general favorecer el desarrollo social
  • Ofrece información en tiempo real:  mejora el grado de conciencia de los ciudadanos sobre el entorno en el que habitan proporcionando información que fluye en tiempo real y al mismo tiempo mejora la transparencia de la administración.

De manera descriptiva, una SMART CITY es un espacio urbano con infraestructuras, redes  y plataformas inteligentes, con millones de sensores y actuadores, dentro de los que hay que incluir también a las propias personas  y a sus teléfonos móviles.

Un espacio que es capaz de escuchar y de comprender lo que está pasando en la ciudad y ello permite tomar mejores decisiones y proporcionar la información y los servicios adecuados a sus habitantes.

Además, el uso de técnicas analíticas avanzadas en tiempo real es lo que permite crear una especie de conciencia y entendimiento sobre la ciudad, lo que sin duda, mejora los servicios prestados.

Son muchos los tipos de iniciativas que se enmarcan dentro de un proyecto global de SMART CITY. Los ejes en los que suele incidir tienen que ver con:

  • La movilidad urbana:gestión del tráfico en tiempo real, gestión de los medios de transporte de viajeros, gestión de aparcamientos, gestión de flotas, gestión del uso de bicicletas, pago de peajes, soporte al uso de vehículos eléctricos, aplicaciones de trazabilidad y logística, servicios de compartición de vehículos, etc.
  • La eficiencia energética y en general, la gestión sostenible de los recursos: “smart energy grid”, “smart metering”, recogida y tratamiento de residuos urbanos, gestión de parques y jardines públicos, medición de parámetros ambientales, etc.
  • La gestión de las infraestructuras de la ciudad:gestión de edificios públicos e “inmótica”, gestión de infraestructuras públicas y equipamiento urbano, reporte de incidencias por parte de la ciudadanía, etc.
  • Gobierno participativo y e-Administración.
  • Seguridad pública:gestión de servicios públicos de emergencia y protección civil, video vigilancia y seguridad ciudadana, prevención y detección de incendios, etc.
  • Salud: tele monitorización y tele medicina, tele asistencia y servicios sociales, servicios de sanidad pública, etc.
  • Educación y cultura: e-learning y tele trabajo, e-turismo y servicios de información cultural, e-comercio, etc.

El futuro de las SMART CITY:

Sin embargo, el modelo objetivo de una SMART CITY ha de ser tener una visión global de ciudad que permita ir desplegando servicios según prioridades  sin que ello suponga tener silos de información que comprometan el desarrollo futuro de la SMART CITY y sus servicios.

Mucho de estos servicios que adelantan ya el futuro mundo digital, adquieren precisamente la masa crítica necesaria para su despliegue en el contexto de la SMART CITY.

Adicionálmente, poder cruzar la información procedente de ámbitos de gestión diferentes de la ciudad en tiempo real (o casi real) es algo que sólo puede llevarse a cabo en el marco de una SMART CITY y eso le confiere un especial valor, que favorece ese salto cualitativo en la manera de gestionar las ciudades que se va a hacer necesario en los próximos años.

Este post es una síntesis del Informe monográfico sobre tendencias perteneciente al proyecto del Informe “La Sociedad de la Información en España” elaborado por Fundación Telefónica, junto con otras consideraciones propias de la observación de la realidad.

 

Las fronteras 2.o

Estaba convencido que la globalización traería la desaparición de las fronteras. Todos los indicios durante estas últimas décadas apuntaban a ese hecho.

Frontera con Gibraltar.jpg

Frontera con Gibraltar

Los analistas de finales del siglo XX auguraban un mundo de libre tránsito de personas, capitales y cosas. Y todo lo que ha ido pasando les ha quitado la razón.

Cada vez los muros son más altos. Eso sí, ahora son muros virtuales y culturales. Puedes irte a algún país más o menos cercano o lejano a trabajar. El idioma no es una frontera infranqueable.

Pero para notar las fronteras no tienes que moverte de tu lugar de residencia. Basta con que a los medios de comunicación tradicionales, adaptados o no al siglo XXI le den por un tema y zas, notas donde están estas nuevas fronteras.

Ayer, más o menos noviembre de 2012, un

Alambrada fronteriza 2.jpg

Alambradas en uso hoy día

montón de gente quería manifestar su rechazo a todo lo que estaba pasando. La cosa es como sigue: yo me mosqueo porque me quitan una forma de vida más o menos estable sin que haya hecho nada. Me dicen que tengo que agradecer que puede pagar lo que debo.

 

Tengo  menos para gastar y mucho menos para ahorrar. Y como consecuencia, otros me dicen que un día no trabaje como forma de protesta a todo esto. Pero que ese día que yo no trabajo, me lo costeo yo. Esto fue así. En este “ayer”, la cosa estaba en el recorte de lo que se llamaba “estado del bienestar”.

Bueno. Cada uno es libre de pagarse sus caprichos o necesidades. Pero la cosa es que más o menos ayer, esto es, hace más o menos cinco años, en un barrio popular en el que vivo, próximo a un gran centro hospitalario, los comercios estaban todos abiertos.

El centro hospitalario tenía menos usuarios. Pero estaba lleno de gente con batas blancas y verdes. Creo que faltaron pocos. Y los autobuses urbanos pasaban con más o menos la misma regularidad habitual. Esto es, tarde.

Sin embargo, si había comercios cerrados. Todos los comercios del barrio tanto chinos como maroquíes estaban cerrados.

Manifestación 1.jpg

Manifestación o acto festivo?

Los primeros no se veían por ningún sitio. Los segundos sí. Estos estaban en las proximidades de sus negocios con cara de perplejidad.

Las fronteras son ahora peores. No sabes que están hasta que no ocurre algo que hace que las veas con toda su realidad.

Hoy, esto es, marzo del 2017, los comercios siguen siendo más o menos de los mismos marroquíes y chinos. Ahora también hay rusos y turcos, aunque de estos últimos hay menos. De lo que va quedando menos es de comercios de nacionales.

Los autobuses siguen más o menos con su regularidad acostumbrada, llegando tarde. Y para algunas zonas existe el metro, lo cual es sorprendente. Funciona y no llega tarde.

Cada vez se nota más esa barrera fronteriza que se encuentra en el ADN de cada cultura.

Los marroquíes siguen a lo suyo, esto es, a comerciar que es lo que llevan haciendo siglos. Y rezan y todo eso, pero comercian y quieren seguir comerciando.

 

Tienda china 1.jpg

Comercio chino

Y si hay protesta social, se quitan de en medio porque en la protesta no se comercia.

Los chinos también siguen a lo suyo. No aparecen órdenes escritas pero llevan en guerra siglos y siglos. Ahora es la guerra comercial. Hoy es la guerra económica.

El comercio del menudeo 24 horas al día 7 días a la semana es de ellos. A dios OPENCOR.

Y ya están en la economía de proximidad. Bares de tapas, zapaterías, tiendas de ropa ya tienen a chinos como propietarios.

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Comercio marroquí

 

Los rusos y turcos están ahora buscando su nicho de negocios. Gastro bares (al parecer, antes en los bares no se comía bien y ahora, con el nombre de gastro bar, sí) cervecerías (pero sin marisquería, que esto de la cervecería marisquería ya no se lleva) y kebabs configuran los frentes de batalla más visibles de estos. Y algunos inventos tipo fusión pizzería comida asiática es también aportación de rusos y turcos.

Cuando salgo de casa por las mañanas, cruzo unos cuatro pasos de cebra, Cada cruce es una frontera.

Después del primer paso de cebra, olores a los que ya estoy acostumbrado, pero que no son de aquí, me indican que estoy en un entorno marroquí. Y no me sorprende ver algún que otro BURCA andando por esa acera.

Pero sigo en mi barrio. Mi barrio que está lleno de fronteras 2.0

 

Nuestro idioma 2.0

Ayer tarde, yendo en dirección a mi castillo por lo del descanso del guerrero, pase por la puerta del bar de mi amigo Liu. Este, sin muchas explicaciones, me suelta: “yo cuento, tu ayudas y cenas aquí”.

Dicho así, conociendo ya el paño de estos chinos, no me atreví a negarme. No tanto por la cena, que aun siendo un bar “normal”, es una china la cocinera y eso, cuanto menos eso resulta inquientante, si no por mi malsana curiosidad que en tantos líos me ha metido.

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Una vez en el bar, insta a que vayamos a la parte trasera que es el almacén, me da una libreta de tamaño A5, un boli y me dice: “yo digo cosa, cuanto y tu apuntas”. Ni tableta, ni calculadora ni nada de nada. Un boli y una libreta.

Antes de que me diera tiempo a ponerme en situación, ya me estaba largando información: ” tomate lata frito cinco kilos tres”. Traducción: tres latas de tomate frito de cinco kilos cada una. Estábamos de inventario. Y sin ningún sistema de inteligencia artificial que me ayudara.

Lo de “tomate lata ……” ocurrió serían algo más de las nueve de la noche. Sobre la una de la madrugada, y unas 8 páginas por las dos caras de la libreta A5, habíamos terminado. Resulta sorprendente la cantidad de cosas que un bar, por pequeño que sea, puede tener en su almacén.

La verdad, es que a esa hora, apetito, lo que se dice apetito, no tenía. Pero un trato es un trato. De forma que me siento con Liu en la mesa que el indica y suelta en un tono forzado, ese que no es ni grito, ni habla normal, una sucesión onomatopéyica que la china parece entender, ya que esta le responde con otra retaíla de igual formato.

Liu ya me ha dicho el nombre de ella las suficientes veces como para que me lo sepa. Pero sigo sin saber pronunciarlo. Y mucho menos escribirlo. ¿Dónde está la app para ayudarme en esta situación?

Un rato después, tras una conversación con Liu en la que intento no ser tan económico en mis expresiones como él, aparece la china con dos platos. Bueno, un plato tamaño familiar y un cuenco.Fideos_chinos_con_setas_y_puerros.jpg

En el cuenco, una montaña de lo que supongo debe ser algún tipo de pasta de color blanco y humeante con algo cortado en trocitos que lo mismo pueden ser setas que suelas de zapato. hasta que no se prueba no se sabe.

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Este termina delante de Liu. En el plato tamaño familiar, dos chuletas, dos huevos fritos, unas cuantos pimientos fritos y todo cubierto por una montaña de patatas fritas. Este termina delante de mi. Y esta ambiciosa empresa ocurre un poco antes de las dos de la mañana.

“¿No gusta?”. La mirada inquisidora de la china había detectado mi gesto de preocupación. Así, sin protector estomacal de ninguna clase, era evidente para mí que la cosa no era de gustos. Era de salud.

Me acordé de una frase de los antiguos: “el comer y el cantar, todo es empezar”. Bueno he omitido otra cosa más de ese chascarrillo. Pero tal como dice Guy Kawasaki en su libro, “El arte de encantar”, si un taco es gratuito, mejor no decirlo.

Unas dos horas después y con cierta dificultad, pese a los cinco tubos de cerveza con el que había conseguido dejar solo los huesos de las chuletas, y el pacharán para intentar metabolizar mejor aquel acto de barbarie cometido contra mi estómago, me levanté de la mesa y, tras agradecer a Liu y a la china esta experiencia de intercambio de hospitalidad por tarea, abandoné el bar.

Algo más de las cuatro de la mañana y sensación de post-comida de navidad no casaban con eso de irse a dormir. Total, que a pasear en la confianza de no ser noticia en la presa de la mañana: “atacado y robado un vecino en …..”.

En mi paseo, repasando la experiencia vivida, he echado en falta algo. Me ha faltado el oír el uso de mi lengua. Del castellano. O sea, que hubiera preferido estar en el bar de un argentino que en el de un chino.

Esos que antes estaban por todas partes y ahora casi no los ves. Esos que te daban los buenos días y parecía que te estaban recitando a Neruda. Que convierten cualquier momento de comunicación en toda una suerte de recursos lingüísticos, en los que los circunloquios te asaltan a traición, llegando a no saber si hablan del tiempo o de filosofía.

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Y que en lugar de plato de los montes, te ponen un plato con una parrillada que nada tiene que envidiar a ningún otro plato.

La cultura y el “idioma” son la base del entendimiento.

No me imagino a Federico Luppi chateando. Bueno. A lo mejor sí. Pero debe ser un martirio para esta gente tuitear. Meter todo en ciento cuarenta caracteres. Se me antoja un castigo para ellos.Pero si le pones unos chatos de vino por delante, seguro que no tendría ningún problema.

Ponle unos chatos a un chino y mira la cara que te pone. El “idioma” no son solo palabras encadenadas. Eso puede ser semántica. Pero un plato de los montes, unos chatos de vino con un argentino producen una comunicación mucho más fluida que un cuenco de fideos y un chino.

Hecho en falta esa riqueza de opinión con la que te encontrabas si el que te servía el desayuno en el bar era sudaca, o centraca. Todos parecían tener un nivel de conciencia superior a la que las circunstancias requerían..

Y no nos fiábamos de ellos. Pero eran de fiar. Son de fiar, aunque tiene que haber de todo. Y acuñamos esos términos, sudaca, centraca. Pero son de fiar. Se meten entre pecho y espalda nuestro plato de los montes sin más.

Mucho más de fiar que estos de ahora. Estos que apuñalan el lenguaje y que son los nuevos inmigrantes. Inmigrantes colonizadores. Que son capaces de “contratarte” para hacer un inventario una noche antes de un festivo y pagar con un plato de comida. Toma flexibilidad laboral. Y ellos con su cuenco de fideos como “idioma”

Aunque he de reconocer que no tenía nada que envidiar el plato que me he zampado con cualquier plato de la mejor venta de carretera. Y eso a las dos de la mañana. Eso nosotros no lo hacemos. Como mucho, a las dos de la mañana algún bocata de tortilla sobrante del día.

Nosotros consideramos, gracias a nuestro “idioma”, una “incidencia” que personas que han ocupado lugares de cierta relevancia social ahora tengan tesituras complejas a nivel judicial.

Un sudaca diría una genial frase ocurrente para describir esa situación y la enlazaría con cualquier comentario filosófico semántico ocurrente. Un chino, te mira, pone cara de poker y sigue con su inventario. Cuestiones del “idioma”.

 

 

 

 

 

Los muros 2.0

Las verdades de ayer por la mañana me costaron un poco de aceptar. Nada más salir, hacía frío. Esto es una verdad absoluta. O quizás no.

Me cruce con un mDisco de obra.pngaromo, muy cachas, que en pantalón  corto y camiseta de tirantes, observaba detenidamente como otros dos, encaramados a un andamio realizaban algún tipo de tarea en la fachada de un edificio.

Hacía un frío que pelaba. Pero para el de la camiseta esto seguro que no era así.

Unos pocos metros más adelante, en un semáforo, doDisco de aviones.pngs compartían una conversación sobre los peligros de volar.

Y en estas que uno de ellos dice tener prisa y, sin esperar a que el semáforo se pusiera en verde, se arroja de forma temeraria para cruzar la calle.

Varios pitidos y seguro que algún improperio inaudible fue todo lo que recibió. Consiguió llegar Semaforo en rojo.pnga la otra acera. Eso sí. Coger un avión es muy peligroso.

Tres calles a continuación, un comercio con carteles de rebajas y descuentos impedían ver el interior. Dos señoras debatían si el 40% de descuento de una camisa era mucho o poco.Señal grandes xescuentos.png

El precio de venta en ese momento parecía no tener importancia. Lo importante era el descuento de esa supuesta e invisible camisa.

Ya delante de un café, en la barra del bar habitual, una conversación a mi derecha tildaba de corruptos y mafiosos a todos los políticos. Y de camino a todos los habitantes del país. Cualquiera con un carguito trincaría.

Señal no a la corrupción.png

A última hora del día, casi de noche, hacía aún más frío. Y en el trayecto de vuelta, recordé las experiencias de la mañana. Había asistido a unas cuantas manifestaciones de sesgos cognitivos. Un sesgo cognitivo es un error del conocimiento. No viene de un razonamiento ilógico. Viene de un error puro y duro.

El primer sesgo cognitivo lo había experimentado yo, al encontrarme con el de la camiseta de tirantes. Es algo muy común. Es el sesgo de la proyección. Todos los que nos rodean comparten nuestro criterio, emociones, inquietudes y sensaciones.Señal de hielo.png

Si no, tendemos a excluirlo: el de la camiseta esta chalado. Con el frío que hace.

El segundo sesgo cognitivo lo había presenciado con los que esperaban en el semáforo. Es el sesgo de probabilidades. Somos malos en estos cálculos. Muy malos. Da miedo volar. Pero no da miedo montarse en coche o cruzar con el semáforo en rojo.

El tercer sesgo coSeñal de descuento.jpggnitivo es  cuando comparamos cosas, reduciendo el número de elementos a comparar. Las de la camisa. No era importante el precio. Solo la comparación del porcentaje de descuento.

Y el cuarto sesgo cognitivo es el que más daño nos hace a casi todos: la negatividad. Prestamos más atención a las noticias negativas que a las positivas. Sean ciertas o no. Y extendemos ese manto de negatividad.  Eso de que todos son corruptos, eso de que España se acaba.

La primera vez que escuche eso de que EspaMapa de España.pngña se acaba fue allá por el año 86. Y fue a una persona que para mi, en aquellos entonces, lo consideraba una persona mayor.

Si tiro de hemeroteca, cosa muy fácil, hoy, se hace uno a la idea que estaba pasando por aquellos años aquí, en España.

La siguiente vez que escuche eso de que España se acaba fue allá por el 90. Fue de labios de otra persona distinta a la del 86. Pero tenia en común la edad. Los dos eran personas mayores. al menos para mi en aquel entonces.Puzle.jpg

Desde entonces he oído muchas veces eso de que “España se acaba”. Y aunque las causas han ido cambiando, unas veces con planteamientos tipo “efecto llamada”, otros con “efecto burbuja tecnológica”,
o “burbuja inmobiliaria”, o ” Plan Ibarreche”, o una cantidad importante de sucesos acaecidos, todos repasables gracias a las hemerotecas, lo cierto es que casi siempre lo he oído de labios de personas que en cada momento los he considerado como personas mayores.

Pero ahora resulta que empiezo a oírlo de señores de mi misma edad. Esto solo se puede deber a que es cierto que España se acaba, o a que yo ya soy también una persona mayor.

Me miro al  espejo problema solucio.jpgy veo claramente que es lo segundo.

Pero ahora los sesgos cognitivos están claramente generados por la brecha tecnológica.

Y si se piensa un poco, tenemos una cantidad inmensa de sesgos cognitivos nuevos, generados por las nuevas tecnologías. No solo esto cuatro que me he tropezado esta mañana

. Al final, todo es según del color del cristal con que se mira. Y si lo ves con vista cansada, el color suele ser oscuro. Pero afortunadamente la realidad  y el tiempo te quita la razón.

 

 

Empresarios 2.0

Esta pasada  semana he asistí a lo que yo llamo “la primera promoción de emprendedores”. No es que sea la primera. Pero como son los que quedan de aquella primera reunión a la que asistí allá por el mes de Enero del 2012, yo los tengo bautizados en mi cabeza como la primera promoción.

Se trataba de un grupo de gente joven, todos emprendedores, unos por vocación, otros por necesidad. Pero todos compartiendo una misma ilusión: Poner su idea en el “Mercado 2.0“. Son los “Empresarios 2.0”

Yo participe en su primera jornada, en la que solo unos cuantos se conocían entre ellos. Y Empresarios 2.0.jpgcontrariamente a mi impresión inicial, propia de una visión derrotista, ese “grupo de amigos” no solo no ha disminuido. Ha crecido de forma importante.

Y ahora hablan sin tapujos de estar en el “Comercio 2.0″

Quizás no sean exactamente los mismos. Muchos se han ido descolgando. Porque esto de emprender es muy duro. Pero también hay muchos nuevos.

Los más antiguos han ido consolidando sus ideas y más o menos, contra viento y marea, siguen navegando, ahora ya con la etiqueta “Empresarios 2.0”

A algunos de estos se les nota ya que esta es su última reunión. Ya han crecido lo suficiente como para no compartir las inquietudes mayoritarias del grupo. Ya no se sienten “Emprendedores”

La reunión tenía formato de brunch, sin sillas con algunos taburetes y mesas altas. Nada de sentarse y compartir toda la comida con los que te tocan, quisieras o no.

Todo el rato podías estar deambulando de círculo en círculo, de grupito en grupito. Y entre ellos ya buscan la colaboración para mercadear con cualquiera de los instrumentos que se ofrecen.

Ya sean herramientas digitales o analógicas, hay que estar en el mercado. Se impone la idea del “Comercio 2.o” por encima de cualquier otra consideración.

Esto último ha resultado de lo más enriquecedor. Gracias a esto, he conocido de primera mano lo extremadamente complicado que les resulta iniciar un proyecto empresarial, sea de la clase que sea, al menos, aquí.

Ahora a estas reuniones se han incorporado dos perfiles distintos que hace unos cinco años no estaban: por una parte, aquellos que tras una carrera empresarial antes de la crisis, se han visto en la necesidad de reconvertirse.Empresarios 2.0(1).jpg

Y por otra, gente que han desarrollado ideas en otros países y tras cumplir sus objetivos, han ampliado horizontes y se han convertido en nómadas digitales.

Un dato: el informe “Doing Business” del Banco mundial, del 2010, colocaba a nuestro país en el puesto 44 en facilidades para hacer negocio, y el 136 (de 185 países considerados) en la creación de empresas. Hoy, en el 2017, la cosa no parece haber cambiado mucho.

Distintas pinceladas que avalan lo que dice ese informe:

Hace unos seis años una pareja residentes en Burgos, que se encontraban pasado sus vacaciones aquí, en Málaga, en una comida playera con la familia, descubren que en Málaga capital solo hay un desguace de motos. Uno y solo uno.

Tras darle unas cuantas vueltas, deciden cambiarse de residencia, se vienen a Málaga montar un desguace de motos.

Hoy, seis años después, pese a haber hecho todos los deberes y cumplir con todas las exigencias, no cuentan con la autorización de la Junta de Andalucía para abrir el negocio.

El tiempo se ha llevado por delante los ahorros, la casa de Burgos  y un par de vehículos.

Ahora viven con la madre de ella. Pero están decididos a conseguir echar a andar su negocio, les cueste los que les cueste, que ya va siendo mucho.

Otro, inmune al desaliento: éste, después de pasearse de banco en banco, aportar facturas proforma de todos los colEmpresarios 2.0(3).jpgores y de incluso juntar 20.000 euros y depositarlos para demostrar alguna solvencia, a los muchos meses lo llaman. Pero no para darle el dinero. Le piden nuevas facturas proforma. Las que entregó al principio son ya muy antiguas.

Otro: después de toda una clase de requisitos, más o menos razonables, cumplidos por el interesado frente a la entidad financiera, incluidos avales de familiares, ésta se descuelga pidiéndole dos años de antigüedad en la actividad.

Concepto curioso para una campaña enmarcada por esa entidad financiera bajo el lema “apoyamos a los emprendedores”.

Otro caso, éste de eficacia de administración pública: una licencia de apertura, tramitada por duplicado por error de algún funcionario, tuvo como resultado una licencia varios meses después pero con dos expedientes y una diligencia de embargo por falta de pago de uno de ellos. Se lo están solucionando.

Pero de momento el embargo sigue ahí.

Caso especialmente curioso es el de tres socias que consiguieron una subvención para su proyecto. Cumplían todos los requisitos: tres mujeres, menores de 30 años, con un proyecto dentro de los denominados “innovación social” y con más condiciones “favorables personales” que no detallaron.

Pero la cuestión es que pese a estar todo tutelado por la Junta de Andalucía, el proyecto esta parado por cuestiones medioambientales.Empresarios 2.0(2).jpg

La propia Junta paraliza el proyecto después de soltar la subvención. Yo creo que esto es una claro indicio de autodesconfianza: alguien lo aprueba, se levanta de su mesa, va al servicio, se lava las manos, se mira al espejo y musita “no me fío de ti”.

Vuelve a su mesa y paraliza el proyecto. Si esto lo hiciera  una persona física, estaría loca. Pero cono es la Junta………..

Pese a todos estos casos, y algunos más que comentaban entre ellos, lejos de amilanarse, se daban ideas de como solventar algunos de estos problemas.

Un rato muy agradable pese a las manifiestas dificultades con las que se encuentran y que, en otras épocas, habrían hecho desistir a muchos figuras.

 

 

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